noviembre 19, 2019

¿El estado dando las nalgas o actuó con razón humana?

¿El estado dando las nalgas o actuó con razón humana?

Por Toño García.

Después de la detención de Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante más poderoso de México en los últimos años en Culiacán, Sinaloa, solo bastaron unos minutos para que se desatara una movilización de supuestos sicarios dispuestos a desatar el terror si no liberaban al hijo del narcotraficante en aquella entidad.

Según diversos medios de comunicación, rodearon la unidad habitacional donde viven las familias de los militares de esta zona con armas largas, capturaron tres pipas de combustible dispuestas a hacerlas explotar en puntos estratégicos de Culiacán, con armas de alto impacto custodiaban las calles dispuestos a abrir fuego contra quien fuera si no liberaban al hijo del capo.

Ante este escenario que parecía ser la antesala de una guerra el presidente de la republica Andrés Manuel López Obrador, por decisión de altos mandos militares, respaldó la liberación de Ovidio Guzmán privilegiando la vida de todos, argumentado lo siguiente.

“Se estaba poniendo en riesgo la vida de mucha gente, de soldados, policías, de servidores públicos y de gente civil, iba a ser una situación muy difícil y se tomó la decisión de no continuar con la acción de detención de esta persona y hoy en la mañana lo dije vale muchísimo más la vida de los seres humanos que la detención de un presunto delincuente ¡la paz! no a las masacres ¡no se puede enfrentar a la violencia con la violencia!”

Sin embargo, esta decisión ha desatado controversia en la sociedad mexicana e incluso la prensa internacional dejo ver la acción como un doblegamiento del Estado Mexicano ante el narcotráfico, generando con ello el debate sobre si el estado que preside AMLO hizo lo correcto.

Cito un punto de vista del analista político Víctor Trujillo dado con su personaje de Brozo, ya que ningún actor de la oposición política al actual gobierno ha dado un solo argumento válido digno de un debate o análisis, donde contradice la decisión del presidente; es una referencia que el hace para argumentar con bases la posición e indignación de muchos mexicanos, y que encuentran coincidencia en este punto de vista.

“Si vas a cometer la pendejada de irte por el hijo del Chapo en pleno Culiacán ¡Perdón! eso ya por la experiencia vivida durante años de guerra en el país, de guerra contra el crimen ya sabes que eso es entrar al infierno. Si el papá que lo andaban buscando en el mundo entero, todo mundo sabía, para nadie era sorpresa, que lo quisieran en Estados Unidos y que lo buscaran en Europa, y que lo quisieran por aquí y que lo quisieran por allá ¡si al papá le hicieron una marcha de cariño! ¿Imagínate ahora a los juniors? y se organizaron en 15 minutos para poder tener este control de la plaza; y ahora resulta, y lo dijo AMLO que esa decisión él la avalo y la respaldo, él dice y lo dice mal, que, en un acto de responsabilidad ¡Perdón! ¡Es el estado claudicando! ¡El estado rindiendo la plaza! ¡El estado dando las nalgas!

Lo anterior ha generado un debate que borra del análisis y la información “la salida de Romero Deshamps del sindicato petrolero de México o  del inicio de la construcción del aeropuerto de Santa Lucia” temas igualmente relevantes en la vida pública de México, que hoy son opacados con la pregunta popular ¿el estado está dando las nalgas o actuó con razón humana?

Para contestar o comprender el contexto anterior tenemos que generar más preguntas ¿Quién le ha dado tanto poder al narcotráfico? ¿El consumo de la droga en México y los Estados Unidos es tan poderoso económicamente hablando para financiar una guerra de tú a tú contra el estado, contra el mismo ejército o la guardia nacional? ¿Acaso las 8 muertes suscitadas por estos sucesos son una muestra de que los narcotraficantes no están en contra de la sociedad y que simplemente usaron su presencia para intimidar al estado? ¿Qué no los consumidores son los responsables directos de financiar esta capacidad de movilización y armamento para hacer tal afrenta? ¿Dónde queda la razón humana cuando no denunciamos al narcomenudista o al delincuente por miedo a la represaría o a la falta de justicia que culturalmente hemos heredado por décadas?

Qué pasaría si el estado de sitio vivido y narrado en diversos medios de comunicación de este suceso hubiese sido afuera de tu casa, en tu colonia, pueblo o barrio ¿hubieses pedido que abrieran fuego para lograr la detención sin importar las consecuencias?

El debate de la detención del hijo de “el Chapo” está en todos los medios informativos y redes sociales, hay descalificaciones al actuar del gobierno actual respecto al tema, y hay muestras de apoyo en el actuar ante el hecho, que tiene como saldo por el momento 8 personas muertas y que el mismo Canciller Marcelo Ebrard celebra el hecho de ya no incurrir en “daños colaterales”; definición que se dio mucho por la muerte de inocentes que pasaban sin querer entre enfrentamientos entre narcos y el ejército en la llamada “guerra contra el narco” en el gobierno de Felipe Calderón.

Creo que el estado que preside AMLO hizo lo correcto, y también veo que la petición y exigencia de enfrentar con la fuerza al narco ha generado, no solo pérdida de vidas humanas, ha generado una cultura de poder en base a la violencia como instrumento que hoy es capitalizada para generar odio y rencor a la estrategia del actual gobierno.

El debate sigue; tu punto de vista es el importante para contestar ¿El estado dando las nalgas o actuó con razón humana?

         

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