junio 06, 2020

¡Vamos a regalar despensas!

¡Vamos a regalar despensas!

Por Toño García.

Hoy día sin distinción de condición social el cubre bocas es usado por cualquier persona, sin importar si es un mendigo que camina por la calle o es el secretario de Estado de cualquier orden de gobierno; todo con el fin de evitar el virus que ha revolucionado en pleno siglo XXI la visión frágil y vulnerable de la condición humana ante un ataque de la propia naturaleza, que también evoluciona para su supervivencia misma, en lo que hoy conocemos como coronavirus.

La propagación de este virus entre los seres humanos ha desnudado la condición humana, sus formas y sus creencias e incluso sus formas de gobierno, pues este virus, al menos en México ha logrado demostrar que los generadores de economía y riqueza no son los empresarios, tampoco el capital mismo como tal no, no, es el hombre con su mano de obra quien genera y mantiene circulando la economía del país; aquí me surge una duda ¿Qué pasaría si todos nos organizamos para hacer realidad que todo trabajador tenga Seguridad Social y así combatir cualquier eventualidad económica?

Este bicho ha contribuido a alejar y despejar “relativamente por voluntad” a toda plaza pública de vendedores ambulantes, el puesto de tacos, garnachas, papas, suvenires, funciones de payasos, cantantes y toda forma de autoempleo que no cuenta con permiso alguno para hacer de la calle una vitrina de venta o circo de pueblo; vamos, ni el gobierno más honesto ha logrado una vía publica limpia e incluso sanitizada y con accesos libres para sus ciudadanos.

Parques, Jardines, Plazas públicas, Calles, monumentos parecen ser presa de los pájaros o palomas quienes disfrutan tranquilamente la vida sin humanos, dándose el lujo de cantar y andar picando el suelo en la plaza más transitada que te imagines de México. No podemos dejar de mencionar que cualquier centro cívico de cualquier localidad esta embellecido por el cielo sin esmog.

Esta especie de “falta de humanos en la calle”, nos trae otra realidad que está por comenzar en cualquier momento de la cuarentena por la pandemia de coronavirus, consecuencia de la falta de flujo de la economía, lo empiezo a percibir en el regateo del mercado, en la falta de mercancía que no es propiamente de la canasta básica; hablamos de la falta de dinero para adquirir alimento o lo que en economía se conoce como “poder adquisitivo”, literal, empiezo a ver que no hay dinero para adquirir lo básico para el consumo humano en las personas que viven en pobreza o que alguna vez tuvieron el sueldo de obreros.

Ante esta necesidad, discúlpeme usted la analogía, ¿han visto a los buitres que están a la casa de la presa una vez caída para comérsela? Reitero, disculpe usted la analogía, así hay políticos hoy día tomándose fotos regalando despensas para anunciar y promocionar su bondad en plena desgracia generada por la pandemia de coronavirus. No tiene nada de malo ayudar, pero, anunciarlo en un país de más de 60 millones de pobres, que muchos de ellos en su informalidad contribuyen a la economía del país o a la mordida por el uso del espacio público ¡no lo sé! No lo considero ético.  

Lo cierto es que efectivamente se viene una etapa donde si es posible, si está en nuestra mano, donde de manera voluntaria y sin interés alguno está en nuestras manos regalar a quien lo necesite el pan y la sal para alimentar a su familia ¡por favor hazlo!

Si te sobra algo de tu despensa y no te afecta en nada hazlo llegar a quien lo necesite, hoy como siempre viene la solidaridad de todos con todos, si te regalan una despensa y quieren la foto para presumirla, pues acéptala, solo distinguiendo al buitre carroñero que vive de la apariencia y no de la gratitud que tiene la vida cuando realizas una acción en beneficio de otro ser humano; es momento de ayudar, es momento de solidarizarnos con el prójimo sin pedir nada a cambio, si esta en tus manos ¡vamos a regalar una despensa!  

         

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