noviembre 19, 2019

Sinaloa, estado que empezó el narcotráfico en México; Hoy un problema de Seguridad Nacional

Sinaloa, estado que empezó el narcotráfico en México; Hoy un problema de Seguridad Nacional

Por: José Óscar Valdés Ramírez

Distintas versiones sobre el origen del narcotráfico en México apuntan a que este lucrativo e ilegal negocio inició con la llegada de los chinos a Sinaloa. Las versiones populares apuntan a que Lai Chang Wong, un inmigrante chino que nació alrededor de 1869 en Hong Kong, llegó a México en 1911, es uno de los principales iniciadores del cultivo de drogas en nuestro país.

Chang Wong llegó inicialmente a Estados Unidos, posteriormente viajó a México se enroló como médico con los revolucionarios del noroeste. Estuvo 10 años en el ejército, pero un balazo lo obligó a dejar la lucha y comenzó a practicar medicina naturalista en El Dorado, Sinaloa. Ahí un sacerdote católico lo convirtió al cristianismo y bautizó como «José Amarillas».

Debido a sus conocimientos médicos, José Amarillas puso un consultorio en el pueblo de San José de la Puerta, en el municipio de Badiraguato, donde se desempeñó como curandero naturalista. Ahí cultivó col, rábanos, lechugas, tomates, pepinos y esas flores desconocidas entonces, pero que pronto serían objeto de gran polémica: Las amapolas.

Esas hermosas flores eran una de las materias primas de Amarillas para su medicina natural, conocía los poderes narcóticos y curativos de los «opiáceos”. En 1948, José Amarillas decidió retirarse, en compañía de su hijo Chepe se fue a vivir a Jesús María, en la colindancia entre Culiacán y Badiraguato, murió en 1953.

Uno de los mitos en torno a los inicios del narco en México es la existencia de un supuesto pacto entre México y Estados Unidos, que según se dio en el año de 1940 entre el Presidente Ávila Camacho y Roosevelt para que se sembrara morfina en el negocio, y pronto se involucran altas esferas entre ellos el General Pablo Macias gobernador de Sinaloa y mafiosos estadounidenses de la talla de Ben Bugsy Siegel y el siciliano Salvatore Lucky Luciano.

Desde entonces se dice que el narcotráfico tiene el control político del estado, después vinieron Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca y Félix Gallardo, éste último crearía el primer Cártel.

Después Amado Carrillo, García Ábrego y muchos más que hoy conocemos como el Chapo, el Mayo, los Beltrán, el Mencho, Los Templarios,  La Familia Michoacana, el Cártel de Jalisco Nueva Generación – conocido por su poder de fuego por la DEA-.

Humberto Valenzuela Álvarez, profesor normalista originario de Surutato y expresidente municipal de Badiraguato (1990-1992), contó en un artículo publicado en la revista Tribuna de Los Mochis, que las autoridades de Estados Unidos y México firmaron un pacto para buscar un lugar apropiado para la siembra de la amapola en nuestro país.

A pesar de los señalamientos, no existe ningún documento que pruebe o documente la existencia de dicha comisión binacional. El combate al narcotráfico ha estado marcado por la violencia y la corrupción desde sus inicios.

“Durante el gobierno de Adolfo Ruíz Cortines (1952-1958) era ya evidente para el gobierno que no podían seguir los abusos de autoridad.

Por eso, el Presidente asignó al general badiraguatense Teófilo Álvarez Borboa para que instrumentara una campaña antinarcóticos.

El general Álvarez citó a algunos productores de drogas en Mazatlán. Los perdonó por última vez y pidió que no siguieran en ese negocio. (…)

En 1986 el historiador sinaloense de ascendencia japonesa, Heberto Sinagawa Montoya, documentó la violencia en torno al narco, en su diccionario «Sinaloa, historia y destino».

“El origen del narco sinaloense se debió a la transmisión del conocimiento sobre opio de los chinos a campesinos pobres y aventureros cazafortunas. De su narrativa se puede inferir que son estos cazadores de fortunas quienes crearon las expresiones más vistosas de la ahora llamada narcocultura y quienes fueron los responsables de que surgiera tanta violencia en Sinaloa”.

En 1941, se suscitó uno de los primeros eventos violentos en la lucha por el tráfico de estupefacientes de los que se tiene registro cuando Alfonso Leyzaola, jefe de la policía judicial del estado, destruyó plantíos de amapola e incautó goma de opio de los pobladores de la zona de Santiago de los Caballeros en Badiguarato.

“A su regreso, una docena de hombres los emboscaron desde la parte alta de una cañada llamada Los Alisos. Leyzaola sobrevivió, gracias a que su ayudante Francisco Urías lo condujo a una choza para curarlo. Poco tiempo después, sus atacantes los alcanzaron, los torturaron y colgaron a Leyzaola de un árbol.  (…)

“Luego de este trágico inicio de la lucha por el narcotráfico, la actividad se mantuvo en la región”.

Y sigue hasta la fecha, hoy después de los sucesos en Sinaloa, queda claro algo, México debe cambiar la estrategia, Salinas los dejó crecer, Zedillo pactó con ellos, Fox los toleró, Calderón los encumbró y EPN los extorsionó, nadie los combatió, por el contrario, tomaron su dinero y se volvieron cómplices.

El Cártel de Sinaloa nunca había enfrentado al Estado, era, llamémoslo, «Institucional» pero después de lo acontecido, mostró su verdadero rostro, verdaderos actos de terrorismo. Así son los Cárteles del narcotráfico, asesinatos, torturas, violencia que hoy tienen hundido al país, en una espiral de violencia, debe el gobierno combatirlos con inteligencia.

De entrada, prohibir todas las series del narcotráfico, después embargar a toda empresa mediante la Ley de extinción y de dominio que tengan nexos con estos Cárteles, la DEA ya tiene toda la información,  después buscar zonas donde se permita la inversión de capitales -tipo Nevada en USA-. La prohibición solo genera corrupción y esta genera impunidad.

Es tiempo de tomar el toro por los cuernos, entrarle a legislar el narcotráfico de frente, los norteamericanos nos quedan a deber preguntas sin respuestas que nunca contestan ¿Quiénes son sus grandes capos? ¿Han detenido alguno? ¿Sólo hay capos y Cárteles en México? ¿Allá no existen? ¿Quién compra y distribuye la droga en USA?

La respuesta es simple, saben dónde están y quiénes son, solo que están tolerados y controlados, ese es el ejemplo que México debe seguir, dejar de poner los muertos y debe quedarse con el dinero, así como son los americanos, legalizar y dejar de prohibir lo ilegal, volverlo lícito. Es la hora de terminar un mal que nadie ha querido resolver…  «Al árbol por el tronco, no por las ramas».

         

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