octubre 22, 2018

Los candidatos políticos y la corrupción electoral (Ambitus)

Los candidatos políticos y la corrupción electoral (Ambitus)

Por: José Oscar Valdez Ramírez

Las campañas electorales no tienen nada de invención moderna, ya se encontraban ampliamente desarrolladas desde la época romana. La base de nuestra cultura se encuentra en Roma, no es de extrañar que nuestro sistema político ofrezca numerosas coincidencias con el romano.
La política, entendida como una actividad social eminentemente cívica, se convirtió en una de las mejores profesiones en el mundo romano. En Roma, términos como el honor, la gloria, la confianza, el respeto, la dignidad, el prestigio, la autoridad y la gracia, eran los que definían verdaderamente al auténtico líder político.
El electorado romano comprendía al pópulos, es decir, al conjunto de ciudadanos libres inscritos en el censo
* Para poder ser candidatus o ‘candidato’ –el nombre deriva de la toga candida que el pretendiente a un cargo debía vestir durante toda la campaña-, el ciudadano romano debía reunir una serie de requisitos:
1. Disponer de un alto nivel de rentas que permitiera sufragar los enormes gastos que generaba el ejercicio de una magistratura (a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, el desempeño de una magistratura debía realizarse de manera gratuita por ser considerado todo un honor).
-En Mexico es al revés, llegan a enriquecerse, lo ven como un negocio como un medio de conseguir dinero a través del poder-.
2. Demostrar nobilísimos orígenes familiares.
-Aquí el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo sigue haciendo, pasan del poder de padres a hijos o a parientes-.
3. Manifestar una gran popularidad.
Con objeto de alcanzar la mayor popularidad posible, desde el principio el candidato tenía la obligación de cultivar su imagen social con una activa participación en la vida pública demostrando sus facultades como orador y financiando grandes espectáculos para el pueblo.
-La diferencia es que antes lo hacían con sus recursos ahora lo hacen con recursos del pueblo a ellos no les cuesta un peso-.
En la antigua Roma, los candidatos no podían celebrar mítines propagandísticos, ante la imposibilidad de celebrar mítines, la propaganda electoral era uno de los recursos más comunes entre los candidatos para convencer al electorado indeciso.
Abundaron los grafitos y las pintadas en las que se alababa la honestidad del candidato también fueron bastante frecuentes los casos en los que se atacaba y perjudicaba seriamente la honorabilidad.
Si bien es cierto que el soborno con fines electorales estaba terminantemente prohibido, el caso más conocido de soborno electoral durante la República romana fue el de Cayo Verres, quien consiguió ser elegido gobernador de la rica provincia de Sicilia en el 73 a.C. echando mano de todos los medios que tuvo a su alcance.
En Roma, y fundamentalmente en época republicana, existieron numerosos casos de ambitus, es decir, de corrupción electoral. Desde un primer momento, se hizo bastante frecuente la compra ilegal de votos y para ello se creó una red que se encargaba de captar a los electores y de hacerles llegar dinero, en el 358 a.C. se aprobó la primera ley contra la corrupción.
Originariamente, el concepto de ambitus designaba el delito electoral por parte de un candidato de obtener votos antes de las elecciones; posteriormente en sentido estricto, se designaron así las prácticas ilegales en campaña electoral contra las que desde finales del siglo II a.C. se trató de actuar mediante el establecimiento de un tribunal permanente y la repetida promulgación de leyes penales.
Por ende, el sistema electoral se hizo mucho más vulnerable y anárquico, los episodios de corrupción electoral llegarían a su culmen durante el periodo tardo republicano, concretamente durante los años previos al estallido de la guerra civil entre pompeyanos y cesarianos (49-45 a.C.).
Así las cosas, la corrupción viene desde el sistema romano, es la antítesis de la democracia y no es una causa de la democracia mexicana, -para que no digan que en México se patentó la transa-, las elecciones de México serán históricas en 2018, se confrontan dos proyectos ante un hartazgo de la sociedad que pide se termine una administración marcada por ‘la corrupción’ y ‘la impunidad’.
Las ofertas políticas nunca habían estado tan escasas, la alianza del Partido Acción Nacional (PAN) de Felipe Calderón con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Enrique Peña Nieto no fue fatal para la candidatura de Ricardo Anaya, -ha dejado en 3er lugar al PRI-; así las cosas, sólo le queda a José Antonio Meade romper con lo más nefasto del PRI simbolizado por Luis Videgaray Caso, Aurelio Nuño Mayer, Enrique Ochoa Reza y Enrique Peña.
Si no toma distancia de estos nefastos personajes, su candidatura será un fracaso y llevará al PRI al peor desastre que al que lo llevó Roberto Madrazo; el Revolucionario Institucional cambiará de estrategia, le pegará a Anaya Cortés para quedar en segundo lugar y con la gente de Acción Nacional sin posibilidad buscará el voto útil, para los neo-panistas es más fácil votar por el PRI que votar por Andrés Manuel López Obrador… esa es la apuesta.
El PRI tiene todo el dinero para comprar el voto, apostará a sus operadores electorales para la compra del mismo,, para incidir y comprar voluntades en favor de su candidato.
Reza un refrán en política: “Lo que te cuesta con dinero es poco”, esa es la apuesta del PRI, no tiene otra, López Obrador necesita operadores políticos, en política ‘nadie está muerto hasta que lo está’.
Los candidatos a la Cámara de Diputados y Senadores podrán como nunca, ser los fieles de la balanza, darán votos a sus partidos ajenos al candidato nacional, así como los candidatos a gobernadores, unos buenos candidatos serán clave en esta elección que se avecina muy cerrada nuevamente en la final.
El candidato que cometa menos errores será el Presidente de México, el PRI de pifia en pifia es un lastre para su candidato; Ricardo Anaya en su proyecto incluyente debe convencer y ser claro en sus finanzas sin ambages; Andrés Manuel debe cuidar la ventaja, debe sumar más votos, más alianzas, si se confía se le puede ir la Presidencia de México.
Esto es como los partidos de futbol, un equipo domina todo el partido, pero no mete goles y en unos minutos el equipo contrario mete gol y se acaba el partido, ejemplos sobran, verbigracia los partidos de futbol americano y los partidos de futbol mundialistas, decir que está definida la elección es una falta de respeto.
Hay que convencer a los jóvenes ahí se dará la batalla, el candidato que los saque de su ostracismo, será el Presidente de México; reza un refrán cubano: “Confianza mato confianza”.
Así, en 2018 sólo tendremos dos caminos: la continuidad o el cambio, sin miedo, a como están las cosas, propongo un cambio, vendrán más escándalos, vendrán más ladrones, pero ya otros… no los que han estado en el pandero 16 años y que presumen sus riquezas en redes sociales a costillas de los mexicanos.
Propongo una alternancia, todos los cambios son buenos, esto no es Venezuela, esto no es Cuba, no más saqueos de gobernadores ladrones, no más impunidad, no más corrupción, o los dejamos seguir robando o los echamos, opto porque los corramos y al próximo Presidente de México obligarlo a respetar la ley, ¡no más de lo mismo, votar por la continuidad es un voto a la impunidad!
En palabras de Yasmina Khadra de “A qué esperan los monos”: Hay gente que está por encima de la ley. Viven en una impunidad total y son conscientes de ello, lo cual los vuelve aún más insolentes.

         

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