junio 06, 2020

La oposición en tiempos de Roma Antigua y la oposición en México en tiempos de la pandemia

La oposición en tiempos de Roma Antigua y la oposición en México en tiempos de la pandemia

Por: José Óscar Valdés Ramírez

En Roma, donde el poder era absoluto, resulta sorprendente descubrir que en un régimen tan autocrático como el del Imperio, donde las funciones del Senado quedaron relegadas, se diera un peculiar movimiento opositor durante el siglo I d.C. protagonizado por filósofos: la llamada oposición estoica.

El estoicismo fue una corriente filosófica, fundada por el griego Zenón de Citio tres siglos antes de Cristo, que centraba su atención en el hombre desde una perspectiva materialista y, sobre todo, moralista. Relacionado con el cinismo, considera que el bien supremo es la felicidad y que ésta consiste en la virtud que, a su vez, se basa en el concepto vivere secundundum naturam (vivir de acuerdo con la naturaleza).

Se refiere a la naturaleza humana, racional, aceptando el destino y amoldándose a él. Todo ello implica despojarse de las pasiones para alcanzar la ataraxia (apatía, imperturbabilidad), que proporciona felicidad para aislarse de arrebatos y dolores, para lo cual es necesario reducir las necesidades personales: sustine et abstine (soporta y renuncia).

Así, el Hombre, el sabio, consigue ser independiente, no se sujeta a deberes y su razón se funde con la naturaleza llegando a la virtud y por ella a la felicidad. El término estoicismo deriva del lugar donde Zenón impartía sus enseñanzas, la stoà poiliké de Atenas, aunque la doctrina, al coincidir con la época Helenística, se prolongó aproximadamente medio milenio, hasta el II d.C. surgieron algunas figuras como Cleantes de Asos, Crisipo, Panecio de Rodas, Posidonio…

Si el segundo fue quien estructuró las enseñanzas por escrito, el tercero fue quien introdujo la doctrina en Roma (era amigo de Escipión) y el cuarto ejerció de maestro de Cicerón.  El último período, romano, casi exclusivamente, tuvo como gran protagonista a Séneca, profesor de Nerón y al que siguieron otros como el liberto Epícteto o el emperador Marco Aurelio.

El término ‘oposición estoica’, lo acuñó el historiador y filólogo francés Gastón Boissier en el siglo XIX, el estoicismo estuvo bajo sospecha en la segunda mitad del siglo I d.C., desterrándose de Roma a sus representantes. Era el culmen de un proceso que se inició en la centuria anterior, cuando Catón de Útica (bisnieto de Catón el Viejo), quien durante su tribunado había tenido enfrentamientos con Julio César al acusar a éste de formar parte de la conspiración de Catilina y luego apoyó a Pompeyo en la guerra civil, se suicidó al considerarse incapaz de vivir bajo la tiranía que iba a imponer su enemigo.

Catón era estoico y se convirtió en un modelo de conducta para todos. Séneca, que también profesaba esa filosofía, comparó su trágico final con el de Sócrates, en un contexto en el que estaba a punto de desatarse una auténtica persecución anti-estoica. Pero el auténtico hostigamiento empezó en tiempos de Nerón con Rubelio Plauto, un senador consular de la dinastía Julio-Claudia que fue acusado por el emperador de sedición e intriga, siendo expulsado a Asia Menor. Finalmente terminó asesinado.

En torno al 65 d.C., el propio Séneca (que había sido tutor del emperador) y su sobrino Lucano fueron obligados a quitarse la vida al ser acusados de participar en la conspiración de Cayo Calpurnio Pisón. Al año siguiente, un senador discípulo de Rufo llamado Trasea Peto promovió una campaña de abstencionismo en la vida política que incluía no jurar fidelidad el emperador, no hacer sacrificios por él, etc.

La no asistencia al funeral de Popea y la cizaña que sembró otro senador, Cossutiano Capito, le supusieron la pena capital. Dos amigos suyos también estoicos, Paconio Agripino y Helvidio Prisco, fueron desterrados en el mismo juicio.

Así se llegó Vespasiano, quien continuó la política anti-estoica por consejo del mencionado Musonio Rufo, se convirtió en maestro de Epícteto y, según Dión Casio, fue quien convenció a Vespasiano de la conveniencia de echar de Roma a los estoicos, por soberbios y arrogantes. El emperador le haría caso en el año 71 pero cuatro más tarde también expulsó a Rufo (por cierto, lograría retornar una tercera vez al fallecer el emperador).

Vespasiano se empleó a fondo contra el senado y echó de Roma a la mayoría de los estoicos, aún tuvo que ver cómo surgía un nuevo opositor en la figura de Helvidio Prisco. Era el yerno de Trasea Peto y defensor de la competencia senatorial para ocuparse de los asuntos económicos, lo que le enfrentaba abiertamente a la autoridad imperial; algo agravado por el hecho de que, como pretor, en sus edictos siempre nombraba a Vespasiano por su nombre sin aludir a su condición de emperador. En consecuencia, se le desterró primero y ejecutó después.

Los herederos de Vespasiano fueron sus hijos Tito y Domiciano sucesivamente. Durante el mandato de este último se recrudeció la persecución de opositores. La lista empieza con el hijo de Helvidio Prisco, autor de una obra satírica sobre Paris y Enone que se interpretó como una burla del matrimonio entre el emperador y Domicia Longina, pues era sabido que ésta tenía un amante llamado Paris; al hacerse público, Prisco perdió la vida y ella fue repudiada.

La ola de sangre continuó con el senador y ex-cónsul Aruleno Rústico, eliminado tras escribir un elogio de su amigo Trasea Peto, exactamente igual que pasó con Herenio Senecio, que publicó un panegírico de Helvidio Prisco por encargo de su viuda, Fannia, que además era hija de Trasea Peto (ella salió mejor librada, sólo con destierro).

Harto de los estoicos, Domiciano los expulsó no ya de la capital sino de toda la península itálica. Entre los damnificados más insignes figuraban Dion Crisóstomo, discípulo del inefable Musonio Rufo y abuelo de Dión Casio, que pudo regresar cuando su amigo Nerva subió al poder; también Epicteto, exesclavo del secretario de Nerón y ardiente defensor de Prisco, a quien puso como ejemplo de conducta para sus alumnos. Epicteto marchó a Grecia y abrió una escuela de filosofía en Nicópolis convirtiéndose en una referencia del estoicismo.

Poco después, el hijo adoptivo de Antonino Pío, Marco Aurelio, que había recibido formación estoica de maestros como Junio Rústico (descendiente de aquel Aruleno Rústico fulminado por Vespasiano), no sólo ascendería al trono imperial, sino que en sus Meditaciones llamaría tirano a Nerón y agradecería a sus tutores las enseñanzas sobre personajes virtuosos como Trasea Peto o Helvidio Prisco.

Ejercer la oposición a un gobierno establecido forma parte del juego político y los sistemas democráticos lo asumen como algo normal.

En México no existe la oposición, no saben ser oposición, sin figuras que hagan frente a AMLO, están perdidos. El PAN dividido por Calderón y Margarita, el PRD desmembrado, solo les queda el membrete, el PRI huérfano, EPN lo desmanteló y queda el cascarón del membrete.

El Partido Verde, hoy Patiño de Morena (antes lo fue de Fox en el PAN y después del PRI). AMLO sabe lo que son los tiempos políticos, es experto en elecciones, es un José Fouché, un Maquiavelo práctico, cuando se veía que la COPARMEX podría ser oposición enfrentando al Presidente nombra como vocero a Javier Lozano Alarcón, expanista y Senador del PRI, sólo tardó unas horas cuando en las redes destrozaron a Gustavo de Hoyos Walther, pues algo que debió ser ciudadano, lo volvió político y ahí perdió una guerra sin empezarla, con esa oposición AMLO tiene suerte.

Él mismo les ha dicho cómo debe ser la oposición, pero no lo saben leer, AMLO te engaña con la verdad, es Maquiavelo. Recién llegó a la Presidencia cuando dijo en una mañanera: la oposición debe tener cuadros formados por jóvenes limpios, transparentes, si no hubieran dejado, tanto el PAN y como el PRI, a los zorros que tiene en la Cámara de Diputados y Senadores y hubiese abierto el PRI a cuadros nuevos, hoy habría sangre nueva.

Si levantaran la voz tendrían peso moral, pero a cambio, todos los más transas de EPN y del PAN, se agandallaron las diputaciones y senadurías, nadie se salva. Así está el PRD, el Verde y Movimiento Ciudadano, PT y demás satélites, ni a cuál irle, por eso no pueden levantar la voz, verbigracia cada que Josefina quiere hablar, la callan con el tema de los mil millones de su fundación, y así sucesivamente. A los que levantan la voz, los tunden, deben recordar la frase de mi amiga Lorena Martínez: «Para tener la lengua larga, debes tener la cola corta».

Debe la sociedad civil organizarse, la gente no va a votar por partidos políticos sino por candidatos limpios… trasparentes. Esa es una de las lecciones de la pandemia, tenemos que poner a ciudadanos que nos cuiden que nos protejan, los políticos sólo jalan agua para su molino, como decían en Argentina en la crisis de los fondos buitre: “que se vayan todos, y que nos gobiernen las prostitutas porque sus hijos nos han fallado”.

AMLO es un político sin rivales y con mucha suerte, no hay una figura que le haga contrapeso, la oposición es muda, nadie acierta a decirle nada, son dóciles, le temen, saben que si lo contrarían, les desempolva su expediente, así es, le ha dado resultado y  la sigue aplicando. Del gabinete ni hablamos, son mudos, nadie se atreve a contrariarlo, eso es lo que es grave, no tiene oposición ni dentro ni afuera, la sociedad civil debe levantar la voz.

La afrenta más grave para el Federalismo es la ley que AMLO desea pasar, donde él pueda disponer del presupuesto, Porfirio Muñoz Ledo se opuso, y sé de muy buena fuente que varios diputados de Morena no votarán a favor de esta ley que a todas luces es antinconstitucional… la 4T da que hablar.

Pero el proyecto de esta administración es modificar la Constitución pero no para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos sino para darle más poder al Presidente de la República.

Se aplazo la ley en la Cámara de diputados y Senadores pues se unieron por fin para parar la aplanadora de MORENA donde AMLO es un CEO, no lograron los votos necesarios y tomaron de pretexto a López-Gatell (que por la pandemia) nunca lo pelan y ahora resulta que sí, son patéticos los diputados, cuando deben servir al pueblo, no merecen estar ahí, salvo honrosas excepciones como la congruencia de Don Porfirio Muñoz Ledo, que ha llamado paleros a los morenistas y serviles al Presidente de la República, olvidan para que están ahí y a quien representan.

Tuve un grato reencuentro con el amigo Dr. Alfredo Jalife Rahme y coincidimos en que la Cuarta Transformación  se terminó, se agotó el modelo, habrá que esperar que resurge después de la pandemia, escenarios difíciles que apuestan por la balcanización, escenarios que le convienen a los norteamericanos, no a México.

AMLO tiene un escenario adverso, difícil, que amenaza al país, la rebelión de los gobernadores es cierta, le están dando forma, dependerá de una voluntad política abierta. México se agotó necesitamos una nueva República, un pacto de la Moncloa, lo vengo diciendo desde que AMLO tomo el poder, una nueva Constitución que dé más derechos a los ciudadanos y menos poder a la autoridad.

Una Constitución que en si misma tenga contrapesos y que no puedan ser destruidos por decreto, de lo contrario México será una moda sexenal, cada seis años vendrá un Presidente a tirar todo lo que hizo el anterior.

Necesitamos un proyecto de nación que sea continuada, que trascienda, una división real de poderes, que tenga crecimiento y ante todo que evite que todo hombre que llegue se sienta rey o monarca, de no ser así tarde que temprano estaremos en una guerra civil, divididos ya estamos. Los narcotraficantes ya son factor de poder, afortunadamente no son patriotas ni nacionalistas de lo contrario ya tendríamos guerrillas en México.

Ellos solo van por el dinero, amenazan, matan, corrompen, y sin reparos ponen sus nombres en despensas. ¿Qué sigue?  Van a querer entrar en cargos públicos, hoy los compran y ponen a su gente, al rato ellos van a querer estar como Escobar Gaviria, pobre México. Una muestra es aduanas, desde hace años las controla el narcotráfico y solo llegan los encargados para enriquecerse, no para quitar la corrupción, es viva muestra de la impunidad a todas luces.

Pobre país, entre narcotráfico y corrupción persiste la impunidad nada se ha ido, ahí sigue. Cada sexenio es el mal de Sísifo y cada candidato presidencial se vuelve el Prometeo encadenado de las tragedias de Esquilo, nos hace albergar ciegas esperanzas.

         

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