marzo 28, 2020

La corrupción de los gobernadores en Roma Antigua y en México, verdaderos virreyes sin rendición de cuentas

La corrupción de los gobernadores en Roma Antigua y en México, verdaderos virreyes sin rendición de cuentas

Por: José Óscar Valdés Ramírez

En la antigua Roma se distinguía a un gobernador porque era un funcionario elegido o nombrado para ser administrador principal del Derecho Romano en todas las partes de una o más de las muchas provincias que constituían el Imperio.
El término genérico en la lengua legal romana era el Rector provinciae, sin tener en cuenta los títulos específicos, que también reflejan la situación intrínseca y estratégica de la provincia, y las diferencias correspondientes en autoridad.
En la época temprana del imperio, había dos tipos de provincias, senatoriales e imperiales, y surgieron varios tipos de gobernador. Sólo los procónsules y los propretores descendieron conforme a la clasificación de Promagistrado.
Pero tenían un distintivo que los sigue hasta ahora, hacían lo que querían en sus provincias sin rendir cuentas, solo le daban cuenta al emperador o al Senado cuando era un problema político pero esto, era más por venganza que por derecho, pero guardan aparte un distintivo hasta nuestros días, los precede una guardia pretoriana que solo migró de nombre, los lictores, cada cónsul iba precedido por doce y el dictador por veinticuatro de ellos.
Lictor (plural lictores).
Los lictores eran funcionarios públicos que durante el periodo republicano de la Roma clásica, se encargaban de escoltar a los magistrados curules, marchando delante de ellos, e incluso de garantizar el orden público y custodia de prisioneros, desempeñando funciones que hoy podríamos identificar como «policías de seguridad locales”.
Además avisaban a los que encontraban por los caminos, para que prestasen el homenaje debido a los magistrados a quienes precedían, homenaje que consistía en echar pie a tierra los que iban a caballo y en apartarse y descubrirse la cabeza, los peones.
De origen etrusco, eran los portadores simbólicos del  imperium, es decir, de los derechos y prerrogativas inherentes a una autoridad concreta, fuera de Roma.
Los lictores vestían túnica escarlata, ceñida por un ancho cinturón de cuero negro claveteado con latón, y portaban sobre el hombro izquierdo un haz de varas (fasces), en el que se encontraban insertas una o dos hachas, lo que simbolizaba la capacidad del magistrado cum imperium para castigar y ejecutar.
En cambio, cuando se hallaban dentro del  pomerium  (la frontera sagrada de la ciudad de Roma), los lictores vestían toga blanca y fasces sin hachas, simbolizando la limitación del poder, pues no podían ejecutar a ningún ciudadano (aunque sí azotar).
Así en México, no existe gobernador que no sea escoltado por más de tres o hasta ocho camionetas, verbigracia recientemente el gobernador Bonilla de Baja California, quien en redes apareció escoltado por más de 15 vehículos, estas prácticas siguen siendo recurrentes de alcaldes y gobernadores sin distinción de partidos políticos, continúan en lo mismo.
La mentada austeridad republicana es una falacia, siguen dando sus mensajes faraónicos llamados “informes”, ir a aplaudir un informe es como aplaudirle a un cajero porque te dé tu dinero, estos deben desaparecer y deben prevalecer las comparecencias públicas ante los Congresos locales y federales.
Los gobernadores tienen que comparecer ante el Congreso federal, no ante el Congreso local, que es de su dominio.
Con los gobernadores -me he enterado-, es bastante común que pida dinero para sus campañas, sin que el INE se entere -para lo que sirve-, piden apoyo económico a los empresarios con la promesa de que si llegan, les darán contratos.
Algunos de los casos documentados, que ya son un escándalo, el de Quintana Roo, Querétaro, Durango, Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Coahuila, de Baja California Norte, de la Ciudad de México, en estas entidades varios empresarios dieron sendas cantidades en un principio, el mismo candidato a gobernador daba la cara, después cuando llegó al poder ni las llamadas toman.
Prácticas que deben ser denunciadas ante las instancias legales y deben ser castigados los gobernadores corruptos, es increíble que este modus operandi persista, es un secreto a voces que hacen las autoridades a través de sus recaudadores, les llaman «operadores políticos».
Caso aparte el gobernador de Quintana Roo, se transó a medio mundo y sigue tan campante como si nada ocurriera, el estado se le está yendo de las manos.
Un fiscal que Mancera le impuso y un policía de seguridad herencia de Graco Ramírez, da como resultado un estado en crisis, sin seguridad.
Muchas personas que son pantallas de ciudadanos son narco-empresarios que dan cantidades a los gobernadores y después lo piden las policías estatales o a sus comandantes por eso es el desmadre del narcotráfico, no existe el narcotráfico sin la complicidad de la autoridad, existen verdaderos narco-estados controlados por el crimen organizado, como: Sinaloa, Guerrero, Michoacán, Guanajuato, Veracruz, Jalisco.
Guanajuato se lleva las palmas, el Fiscal del estado debe ser investigado, ya la incidencia delictiva es terrible la Guardia Nacional debe investigar a todos los fiscales y a los encargados de la seguridad locales. Lo dije cuando recorrí el país, buscando una Fiscalía Autónoma e Independiente, la población esta sola, estamos solos sin seguridad, a la buena de Dios, los de a pie sin escoltas, sin vehículos blindados, del tamaño de su «guardia pretoriana» es el tamaño de su miedo, pero ahora el narcotráfico domina territorios.
Lo último, empresarios piden a los grupos delictivos que les den seguridad, protección, ya no los buscan los narcotraficantes, ahora es alrevés. El argumento es simple ellos controlan a los policías y a los ministeriales locales y federales -mejor les pago a ellos y estoy más seguro-. Y así ahora los buscan no se alejan de ellos.
Ya ni hablar de la policía federal que sigue cobrando cuotas para no parar en retenes a empresas de transporte y todo esto pasa a los ojos de la 4T. Pero dónde sí ya no tiene madre es en la nueva modalidad de los grupos delictivos, ahora ya ofrecen gestoría en impuestos y licencias locales.
En Tamaulipas por ejemplo te ofrecen cualquier tramite hacendario con el 60 por ciento del ahorro y ellos te cobran el 40 por ciento. Varios amigos me dieron asuntos por facturación, donde revisamos y pagaron casi nada con la venia de la autoridad hacendaria pagaron una multa y cerraron las empresas.
El caso de más de 24 factureros que facturaron más de siete mil millones de pesos en la época de Margarita Ríos Fajar, acabaron pagando al estado una multa de tres millones y obvio lo demás por debajo del agua. Viene una bomba para Ciudad de México, el negocio millonario que pasa por finanzas y tiene que ver con los alimentos, espero la Fiscalía de la CDMX ya actúe, necesitamos resultados rápidos.
Una ciudad que se consume entre la inseguridad y el crimen sin que no pase nada, debe la FGR investigar a los fiscales de los estados, a los responsables de la seguridad, a los gobernadores y a sus familiares, tiene fortunas que ofenden, y no son por el esfuerzo de su trabajo sino por los servicios y contubernios prestados al crimen organizado, de verdad las autoridades deben empezar por los de casa no por los ciudadanos, ahí está el problema real, ahí está la corrupción y la impunidad.
Deben acotar a los gobernadores a todos y no permitirles más contubernios, manejan los estados como si fueran empresas, a los alcaldes revisarles sus negocios, llegan pobres y salen ricos.
Aprendí un dicho en la Fiscalía General de la República, que es una verdad… «El ratón esta adentro, no afuera».

         

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