agosto 20, 2018

Después del 10 de mayo…

Después del 10 de mayo…

Por Toño García.

 

Después de festejar el día de las madres en nuestro país, quizá con un presente, música, una buena comida, un abrazo, un te quiero, un te amo o con lo que haya estado al alcance de cualquiera de nosotros para demostrarle a ese ser querido lo importante que es en nuestra vida; cabe reflexionar lo siguiente.

Olvidemos por un momento la responsabilidad que implica ser madre soltera, no vamos a escribir sobre la trata de blancas que se convierte en prostitución de las mujeres más débiles, tampoco vamos a mencionar sobre los feminicidios que hay en diversas regiones del país y menos vamos a cuestionar las solicitudes que hay en la CDNH para que se declare alerta de género en diversos estados de nuestro México ¡no! vamos a reflexionar un poco sobre el papel fundamental de la mujer en la vida.

Los males de la sociedad como lo es la creciente inseguridad, embarazos no deseados en niñas y adolescentes, la soledad que se convierte en la búsqueda del refugió falso llamado alcoholismo, drogadicción, sexo o dependencia existencial alguna, tiene que ver con la ausencia en el elemento o cadena de cohesión en el núcleo de la sociedad llamado la familia y referimos a la mujer.

El ser humano en su naturaleza y como parte del reino animal pertenece al grupo de los mamíferos; este grupo tiene como parte fundamental una característica en su supervivencia “nunca se desprenderá  la cría de su madre hasta que la cría aprende a buscar su alimento por ella misma” esta parte le permite existir e integrarse a la competencia natural de manera armónica con su entorno.  

Las legislaciones actuales en casi  todos los campos del derecho contemplan la igualdad de la mujer con el barón, poniendo en una competencia igual a hombres y mujeres en lo que actualmente podemos llamar equidad ante la ley para todos.

“Craso error” de nuestra sociedad al no contemplar que las mujeres son el único ser en la vida que puede dar más vida, no solo materializando el sentimiento humano de procreación, también guiando y cuidando al ser humano desde su concepción hasta que el desarrollo de la conciencia le permita dirigir su libre albedrio en la toma de decisiones más armónicas con su entorno.

¿Por qué la sociedad se está enfermando y descomponiendo el tejido social? La respuesta puede ser simple; la ausencia en el hogar de la mujer.

En diversos rubros de competencia actualmente en nuestra sociedad si la mujer no va bien vestida no es mujer, si la mujer no usa cierto prototipo de cosmético no es mujer, la mujer debe trabajar ocho horas igual y en algunos casos ausentarse en el hogar el mismo tiempo que el varón, si no, no es mujer.

Hoy los partidos populistas del PRI y el PAN proponen que su trabajo en el hogar sea remunerado o reciba una compensación económica la mujer por estar en su hogar o al cuidado de su familia, contribuyendo así a destruir la sustancia amorosa, espiritual o sentimental con la que una mujer protege su hogar.

No escribimos aquí tampoco del acoso sexual que es algo común en las grandes urbes y en el ámbito laboral, tampoco de la violencia comercial de la que es objeto el uso sexual y sensual de la mujer para vender un producto, a la explotación de empresas outsorsing que no proporcionan seguridad social a sus empleadas, a los prototipos o estándares en perfiles de mujer para la atención al público y menos de la violencia que hay en los hogares consecuencia, o; de que hay dinero pero no hay tiempo a la atención para el cuidado emocional de la mujer o, todo lo contrario, la falta de atención a la mujer por que no hay dinero para sostener el hogar.

Para intentar generar un cambio en este país, en su sociedad y ser una sociedad más progresista y segura es necesario reflexionar el rol de la mujer, preponderar su importancia en su contribución integral para formar vida y tratarlas como reinas a todas las mujeres después del 10 de mayo…

         

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