marzo 21, 2019

El año nuevo, las uvas y el brindis

El año nuevo, las uvas y el brindis

Por: José Óscar Vadés Ramírez
El año nuevo es la celebración del inicio del año siguiente en el calendario, en función del tipo de calendario utilizado. La más común es la del 1 de enero, del calendario gregoriano, que fue instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582, y que se utiliza en la mayoría de los países del mundo.
Por causa de esta celebración, el 1 de enero es día festivo en casi todo el mundo. En países como China y en el marco de algunas religiones, se celebra otros días del año. La celebración de año nuevo es la más antigua de todos los días festivos, el inicio del año nuevo no siempre se celebró al principio del año en que acostumbramos, inclusive existen muchos pueblos que lo celebran entre el principio de marzo y los finales de abril, en países como Irán, Irak y la India.
Se celebró el año nuevo por primera vez en la antigua Babilonia hace unos 4000 años. El año nuevo Babilonio comenzaba con la primera luna creciente (la primera luna nueva) luego del primer equinoccio vernal. Considerada como la estación del renacimiento era muy acertado que se celebrara en ese momento ya que se asociaba con el sembrado de nuevas cosechas y el florecimiento de otras plantas, por el contrario el 1 de enero carece de significación astronómica o de agricultura. La celebración del año nuevo babilonio duraba 11 días cada día tenia su propio estilo para su reconocimiento lo que contrasta asombrosamente con la festividad actual.
En Roma antigua celebraban el año nuevo a fines del mes de marzo, pero con el tiempo su calendario fue modificado continuamente por diferentes emperadores, finalmente el calendario dejó de estar sincronizado con el sol. El primero de enero se comenzó a celebrar cuando Julio César, auxiliado por el matemático Sosígenes de Alejandría, este calendario fue el oficial durante el Imperio romano, y la Iglesia católica lo adoptó para hacer sus cómputos, pero ya advirtió en el Concilio de Nicea (325) que los cálculos de Sosígenes eran erróneos, aunque no tomó ninguna decisión sobre su reforma.
El calendario fue reformado en el año 46 a C. extendiéndolo a 445 días y haciendo comenzar el año 45 a C. en el primero de enero esta modificación duró hasta el año 1582, cuando el Papa Gregorio XIII volvió a imponer el calendario, además cabe destacar que los romanos acostumbraban desde el año 153 a.C hacer festejos el primero de enero pues ese día comenzaban a desempeñar su cargo los nuevos magistrados anuales.
Todo lo que se realizaba en día primero de enero era en honor al Dios Jano deidad de los comienzos que regia sobre lo pasado y lo futuro y en Roma tenía doce altares, un por mes, además de su gran templo que se cerraba cuando no había guerra en su honor el primero de enero la gente estrenaba ropa y los maridos regalaban dinero a sus mujeres ellos cuidaban de que el año nuevo los sorprendiera en los bolsillos (esto permanece en nuestros días ya sabemos que es costumbre romana).
Además, se procuraba cruzar con una mochila al hombro y cruzar primero con el pie derecho los umbrales de las casas al fin de tener buena suerte y de viajar en el año nuevo, ahora se acostumbra poner maletas y dar una vuelta a la manzana para tener viajes en el año entrante.
La tradición de las uvas es de origen español, las doce uvas “de la suerte” comenzaron a tomarse de manera masiva en España en la Noche Vieja de 1909, debido a un excedente de la cosecha en Alicante. Sin embargo ya en el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de comer uvas y brindar con champán para despedir el año extendida a otros países hispanoamericanos de América latina el lugar más destacado donde se toman las doce uvas en España es: La Puerta del Sol de Madrid, donde se encuentra el conocido reloj de la Casa de Correos y desde donde habitualmente emiten casi todas las televisiones españolas la retransmisión de las campanadas del cambio de año.
En la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y deben comerse con cada una de las campanadas del reloj. Además, se cree que aquellos que se terminen las 12 uvas en los primeros 60 segundos del Año Nuevo tendrán buena suerte durante los siguientes 365 días.
El término actual “brindis” proviene de la expresión alemana “bring dir’s” que significa “yo te lo ofrezco” pero, no aparecería hasta siglos después del inicio del hecho de brindar.
La Antigua Grecia, muchos historiadores sitúan el origen del brindis, en el IV a.C, ya que los anfitriones de esos banquetes alzaban la copa y daban el primer trago en señal de confianza de que las bebidas de sus invitados no estaban envenenadas. Una señal de confianza por parte del anfitrión muy importante en una época en la que matar a los enemigos envenenado sus copas era “muy común”.
Pero no es el único motivo por el que se relaciona la tradición del brindis con la Antigua Grecia donde los banquetes eran tan numerosos que los anfitriones e invitados alzaban sus copas como llamamiento a los criados para pedir más bebida.
Relacionada con esta primera teoría -la del envenenamiento-, se encuentra la premisa de que la tradición de brindar nació en la Edad Media, época en la que deshacerse de los enemigos más molestos a través de la bebida seguía siendo una técnica común. En este momento nacería la tradición de chocar las copas ya que al hacerlo el líquido de ambas copas se entremezclaba y era símbolo de que ninguna contenía veneno.
Pero esta no es la única explicación que se puede escuchar o leer para el choque de las copas. Según la mitología griega, el Dios del Vino, Dionisio, también conocido como Baco en la cultura romana, creía que al tomar vino todos los sentidos se activaban a excepción del oído, por lo que “creó el brindis” para activar este último sentido gracias al ruido que hacen las copas al unirse.
Por último, y volviendo al origen de la palabra brindis, se encuentra la teoría más aceptada por los historiadores que sitúa el origen de esta tradición en el siglo XVI durante la victoria del ejército de Carlos V sobre la ciudad de Roma. El 6 de mayo de 1527 las tropas tomaban Roma, un saqueo que se entendió permitido por Dios en pro del bien de la cristiandad y por el cual las tropas debían ofrecer esta victoria a Dios. Este hecho no sería nada nuevo ya que tradicionalmente se ha ofrecido a los dioses sangre o vino a cambio de un deseo o en señal de respecto.
Lo importante de esta victoria de Carlos V es que no solo nace la expresión brindis (bring dir’s), y el hecho de alzar las copas, sino que se asocia por primera vez la tradición de brindar a la celebración y no a sacrificios ni pruebas de confianza. Una tradición -la de celebrar brindando-, que ha llegado a la actualidad y la cual repetiremos en estas fiestas para celebrar la llegada del 2019.
¡Salud, fuerza, paz y gozo! Que el año entrante como decían los romanos, nos derrame… ¡Salud, miel, perlas y oro!
Bendiciones.

         

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